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Some Bad Hombres

Some Bad Hombres
Por Jose Manuel Ortiz

Antonio Banderas, en el Film Pancho Villa
La economía de EE.UU. es un gran buque de cemento y hierro que requiere del insumo de varias capas humanas para que funcione.

Al frente del timón, está el Comandante en Jefe con su equipo de tripulación, que se compone normalmente de gente honorable, bien conectada, rigorosamente escogida para ayudar al Comandante en Jefe a navegar la nave por las turbias aguas, evitando a toda costa el naufragio, ya sea por inclemencias de la naturaleza, fallas mecánicas o posibles torpedos de otras naves competidoras que navegan en la misma dirección.

La atrevida misión del Comandante y su equipo es llevar la nave y sus pasajeros a un destino próspero, un lugar donde pocos pueden llegar, un espacio grande donde la abundancia, la justicia y la libertad alcanzan para todos. Pero la prosperidad plena tan deseada, cuando se encuentra, siempre se nos escapa de los manos y se vuelve a alejar como una boya jaloneada con un lazo por un ser extraño y misterioso al otro lado del horizonte.

En el segundo escalón humano, están los señores del suministro, los que imponen el valor de las cosas en la nave. La alimentación, las comunicaciones,  la energía, la ropa, el entretenimiento, el trabajo y hasta el cuidado de la salud de todo ser viviente a bordo del barco, son abastecidos por los señores del suministro. La misión principal de los señores del suministro es vender y crecer. Crecer a buen ritmo y vender siempre a buen precio son las consignas del buen suministrador.

En el tercer nivel está el común de los mortales, el marinero de a pie, el grumete, el calderetero, el tonelero, el calafate, el remador, la capa humana extendida a lo largo y ancho del barco que sirve de base donde recae todo el sistema. El cumplimiento del trabajo asignado, la obediencia del reglamento, la compra del suministro (alimentación, ropa, entretenimiento, salud, jubilación), el impuesto de derecho a bordo, incluso la tarea  de elegir el próximo Comandante del barco, recaen en el tercer nivel.

En el cuarto y último nivel están los indeseables, los que, a lo largo del trayecto, han ido apareciendo en distintas partes del barco sin el requerido pase a bordo para poder viajar. No están expuestos, viajan en la obscuridad, pero hacen algo esencial, hacen un delicado trabajo que no hacen los demás.

Las criaturas indeseables son los que limpian al barco de materias malolientes, los que les cambian los pañales sucios  a los niños, a los ancianos, a los enfermos,  los que se atreven a meter hasta el codo en el inodoro para desatascarlo, los que se sumergen en la masa aguada de las alcantarillas para despojarlas de ratas y cucarachas, los que evitan que el barco entre en estado de descomposición por los gases tóxicos de la suciedad que generan las otras capas humanas.

Tiene razón Mr. Trump cuando llama “some bad hombres” a la capa humana más débil de la economía, porque son los que hacen el trabajo sucio, pero el trabajo sucio de verdad.

José Manuel Ortiz Benítez es columnista salvadoreño en la ciudad de Washington, DC.
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