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Carta a los jóvenes

Por Nayib Bukele


Cada cierto tiempo las sociedades enfrentan momentos de inflexión, en donde un gran número de sus jóvenes llegan a la edad natural para acceder a los puestos de importancia; al mismo tiempo que gran número de sus líderes tradicionales empiezan a perder vigencia o abren espacios en el momento en que la cantidad bruta de la energía de su grupo es abrumada ante la ola de energía de la nueva generación, que clama por su turno.

Esto sucederá, queramos o no. Es un proceso biológico que nadie puede impedir. De la misma manera que nuestra generación no podrá impedir el momento en el cual seamos relevados por las nuevas generaciones que harán de nuestras ideas, ahora frescas, parecer anticuadas y sin vigencia.

Pero esta no es una carta para decirles lo obvio. Es para que no desaprovechemos la única oportunidad que tendremos en la única vida que tendremos. De nada sirve tener sangre nueva con ideas viejas. Es mejor la sangre vieja con ideas nuevas o, incluso, la sangre vieja con ideas viejas, ya que existe el argumento de la experiencia. Lo que necesitamos es sangre nueva con ideas nuevas, realmente revolucionarias. Que nos quitemos el velo de la ignorancia y entendamos que la forma en que ha sido administrada nuestra nación y nuestra sociedad no es la correcta.

¿Acaso es justo que más de dos millones de nuestros hermanos vivan en la pobreza? ¿Podemos progresar cuando más de un millón de personas no tienen acceso a agua potable? ¿Es correcto que un tercio de nuestra población tenga que emigrar para buscar oportunidades? ¿No nos damos cuenta de que mientras no haya dinero para invertir en salud y educación, pero sí para eximir de impuestos a multimillonarios, nuestro país no progresará?

Estoy seguro de que no todos tendremos las mismas ideas, pero sé que la mayoría son auténticas, sinceras y con todo el entusiasmo de una generación, más avanzada, más moderna y más idealista, que sueña con transformar nuestro país y, en alguna medida, el mundo.

También sé que, para muchos, las oportunidades de ser parte en la creación del nuevo mundo, que nos toca construir, aún no se ven tan claras. Pero también sé que de repente se aclararán. Y cuando esto pase, debemos estar preparados.

Alguien una vez dijo: “No se puede hacer lo mismo de siempre y esperar un resultado diferente”. La pregunta es: ¿haremos lo mismo de siempre?, ¿repetiremos los mismos discursos gastados sobre los problemas de nuestro país y sus “soluciones”?, ¿esperaremos el famoso “rebalse” 20 años más?, ¿que crezca “el pastel” para luego repartirlo mejor? ¿Alguien de verdad cree que, creciendo un añorado 3% al año (ahora crecemos el 1%), nuestro país se va a desarrollar? ¿Queremos desarrollarnos solo un 3%? ¿Tan mediocre será la “grandeza” del país que queremos construir?

Antes de responder estas preguntas, reflexionemos. Si pensamos en pequeño, nuestro país será pequeño. Pero si pensamos en grande, nuestro límite estará solo en la grandeza de nuestro pensamiento.

La pregunta es: ¿pensaremos en grande? ¿Estaremos a la altura de nuestros sueños? Creo que sí. Pero debemos librar nuestro pensamiento de ideas viejas y nuestro actuar de los argumentos que han fracasado en el pasado. Debemos ser valientes para soportar las críticas y fuertes para ganar las batallas que vendrán. Es un gran reto. Pero tenemos toda la vida para lograrlo. Aunque no debemos olvidar que esa vida será la única

Nayib Bukele es alcalde de Nuevo Cuscatlan

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1 comment :

  1. Pero esta no es una carta para decirles lo obvio.

    Realmente es lo que siempre hace, no sólo en sus cartitas, sino en todo su repetido y gastado discurso. Nunca dice nada. Sólo repite las mismas palabras que la izquierda idealista ha venido repitiendo desde hace décadas.

    No entiendo como es que todavía le prestan atención a un tipo como Nayib, que evidentemente usa la cruel situación de muchos salvadoreños en un discurso cuyo único objetivo es que alguien lo apoye en la difícil tarea de saciar su ego.

    ¿Pruebas? ¿Exactamente cuál es idea práctica de todo el discursito? ¿Ninguna más allá del "es que habla bonito"? Ahora entienden el punto

    ReplyDelete

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