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Cierra sus puertas la Casa de la Cultura de El Salvador


El presidente Mauricio Funes, junto a Dagoberto Reyes, tomo parte en el programa radial que se transmitia desde la Casa de la Cultura de El Salvador. | cortesia Casa de La Cultura.











Francisco Castro | 4/13/2012, 6 a.m.

Luego de dieciséis años de haber sido fundada en Los Ángeles, la Casa de la Cultura de El Salvador cerró sus puertas.
El cierre se produjo el mes pasado debido a la falta de fondos, pero su director Dagoberto Reyes señala que los constantes ataques por parte del cónsul de ese país en Los Ángeles, Walter Durán, contribuyó a la clausura de la Casa de la Cultura.
“El último año tratamos de mantener la Casa abierta. Se trató de sobrevivir a solas para no estar en controversia con ese ataque permanente del cónsul. Nos hizo la vida más que imposible”, dijo Dagoberto Reyes, ex director de la institución que ofrecía programas de ayuda a estudiantes después de la escuela, ajedrez para adultos y jóvenes, clases de arte, además de un programa radial por internet.
Dicho espacio radial de una hora, era conducido por Reyes, quien recibía a invitados para discutir diversos temas, además de criticar el trabajo de funcionarios públicos, incluyendo el del cónsul Durán, situación que posiblemente habría desembocado en el cierre del segmento cultural, según señaló el director de la institución. “Le hacía mucha rosca que tuviéramos una radio donde se le criticaba a él y al gobierno de cambio”, dijo Reyes, un escultor de 70 años.
Debido a que el cónsul Durán se encontraba esta semana fuera de la oficina, HOY no pudo obtener un comentario al respecto.
Por su parte, Soudi Jiménez, vocero del consulado salvadoreño en Los Ángeles se limitó a señalar que “ese es un caso cerrado para la Cancillería y no podemos comentar al respecto”.
Los antecedentes
Reyes fundó la Casa de la Cultura en 1996 y desde entonces devengaba un sueldo (que alcanzó los 1,875 dólares mensuales) por parte del Ministerio de Relaciones Exteriores de El Salvador, salario que él usaba para solventar los gastos de la institución.
El año pasado, en una entrevista previa con HOY, el cónsul Durán dijo que se realizaron dos auditorías en el consulado, una de parte de la Corte de Cuentas y la otra del Ministerio de Relaciones Exteriores. Ambas determinaron que el cargo que ocupaba Reyes no era legal, ya que figuraba como asistente administrativo del Consulado, trabajo que no desempeñaba. También dijo que cuando la Corte de Cuentas llegó a la Casa de la Cultura, Reyes les cerró las puertas y les dijo que no tenían nada que hacer allí porque era una entidad privada, “que el Gobierno no subvencionaba la Casa [de la Cultura] y que por lo tanto el Gobierno no tenía jurisdicción”.

El cónsul Durán también dijo en esa ocasión que nunca censuró el programa radial y que tampoco estaba involucrado en la decisión del Ministerio de Relaciones Exteriores para trasladar a Reyes a ejercer en Qatar, algo que no fue bien recibido por Reyes y quien responsabilizó al cónsul Durán de ese traslado, en un intento, dijo, por hacerlo renunciar. “Fue una broma de mal gusto”, dijo Reyes, quien aseveró que cuando recibió la noticia del traslado, él acababa de sufrir un ataque al corazón. “Era como decirme, ‘anda a morirte al desierto’".
Reyes aceptó el traslado, pero se tomó dos meses de vacaciones que le debían y durante el tiempo que estuvo fuera fue despedido del cargo.
La Casa de la Cultura se cambió a un lugar más pequeño y siguió funcionando hasta finales de marzo. “Queríamos terminar con las elecciones y después cerrar para demostrar que las críticas que hacíamos tenían una base de verdad. Es un galardón negativo que está en su curriculum. Nadie se lo puede quitar”, dijo.
Reyes comentó que aunque la Casa de la Cultura ha cerrado, seguirá impulsando la cultura salvadoreña en Los Ángeles. “Paso de estar en la Casa de la Cultura a estar en mi taller haciendo mi obra”, señaló y agregó que este no es el final de la institución. “Nuestro espacio va a ser virtual. Vamos a rescatar Radio Pipiles”, dijo.
Reacciones
Tras el cierre de la Casa de la Cultura, activistas comunitarios salvadoreños reaccionaron con pesar. “Es una verdadera lástima, primero porque servía como una importante institución para las nuevas generaciones nacidas aquí de padres migrantes en Los Ángeles, de cómo conectarse con sus raíces de origen”, señaló Salvador Sanabria, director ejecutivo de El Rescate. “Y una lástima porque fue una decisión política equivocada de las autoridades del Ministerio de Relaciones Exteriores que por no compartir ciertas posturas políticas, deciden castigarlo al retirarle el apoyo a la Casa de la Cultura despidiéndolo a él”.“Un proyecto de esos necesita el alma, corazón, compromiso de un verdadero artista y el señor Reyes reune esas caracteristicas” agregó Sanabria.
Así también se expresó Por su parte, Francisco Rivera, director ejecutivo de Salvadoreños en el Mundo y colaborador de la Casa de la Cultura ya que siempre participaba de la Mesa de Diálogo como se llamaba el programa radial que transmitía semanalmente a través de Radio Pipiles dijo que “es una pena porque el vacío siempre estará ahí. Se necesita un espacio cultural”, indicando que pudiera haber otras instituciones similares, pero “no es lo mismo por la tradición y el reconocimiento que tenía, y el esfuerzo del señor Dagoberto Reyes”.
Concordó con Reyes que fue el cónsul Durán quien se convirtió en “enterrador de la casa de la cultura”.

“El señor cónsul no tuvo la amplitud de ver lo que era la Casa de la Cultura. Él se empecinó en que no existiera y su misión fue quitar ese espacio y esa voz”, dijo.
fcastro@hoyllc.comDieciseis años después de su fundación, la Casa de la Cultura de El Salvador cerró sus puertas el mes pasado debido a la falta de fondos y lo que su director, Dagoberto Reyes, calificó como constantes ataques por parte del cónsul de ese país en Los Ángeles, Walter Durán.
“El último año tratamos de mantener la Casa abierta. Se trató de sobrevivir a solas para no estar en controversia con ese ataque permanente del cónsul. Él nos hizo la vida más que imposible”, dijo Dagoberto Reyes, director de la institución que ofrecía varios programas como ayuda a estudiantes con sus tareas después de la escuela, ajedrez para adultos y jóvenes, clases de arte y un programa radial por internet.
Fue el programa radial de una hora, donde Reyes e invitados discutían distintos temas y criticaban el trabajo de funcionarios públicos, incluyendo al cónsul Durán, lo que habría desembocado en el cierre del espacio cultural, según el director de la institución.
“Le hacía mucha rosca que tuviéramos una radio donde se le criticaba a él y al gobierno de cambio”, dijo Reyes, un escultor de 70 años.
El cónsul Durán se encontraba esta semana fuera de la oficina y no se pudo obtener comentario suyo.
Soudi Jímenez, vocero del consulado salvadoreño en Los Ángeles dijo que “ese es un caso cerrado para la Cancillería y no podemos comentar al respecto”.
PROBLEMAS
Reyes fundó la Casa de la Cultura en 1996 y desde entonces devengaba un sueldo (que alcanzó los 1,875 dólares mensuales) por parte del Ministerio de Relaciones Exteriores de El Salvador, salario que él usaba para solventar los gastos de la institución.
El año pasado, en una entrevista previa con HOY, el cónsul Durán dijo que se realizaron dos auditorias en el consulado, una de parte de la Corte de Cuentas y la otra del Ministerio de Relaciones Exteriores. Ambas determinaron que el cargo que ocupaba Reyes no era legal, ya que aparecía como asistente administrativo del Consulado, trabajo que no desempeñaba. También dijo que cuando la Corte de Cuentas llegó a la Casa de la Cultura, Reyes les cerró las puertas y les dijo que no tenían nada que hacer allí porque era una entidad privada, “que el Gobierno no subvencionaba la Casa [de la Cultura] y que por lo tanto el Gobierno no tenía jurisdicción”.
El cónsul Durán también dijo en esa ocasión que él nunca censuró el programa radial y que tampoco estaba involucrado en la decisión del Ministerio de Relaciones Exteriores para trasladar a Reyes a Qatar.
Sin embargo, Reyes responsabilizó al cónsul Durán de ese traslado, en un intento, dijo, por hacerlo renunciar.
“Fue una broma de mal gusto”, dijo Reyes, quien aseveró que cuando recibió la noticia del traslado, él acababa de sufrir un ataque al corazón. “Era como decirme, ‘anda mórite al desierto’“.
Reyes aceptó el traslado, pero se tomó dos meses de vacaciones que le debían y durante el tiempo que estuvo fuera fue despedido del cargo.
La Casa de la Cultura se cambió a un lugar más pequeño y siguió funcionando hasta finales de marzo.
“Queríamos terminar con las elecciones y después cerrar para demostrar que las críticas que hacíamos tenían una base de verdad”, dijo Reyes.
“Es un galardón negativo que está en su curriculum. Ese logro nadie se lo puede quitar”, dijo.
REACCIONES
Activistas comunitarios salvadoreños reaccionaron con pesar al comentar sobre el cierre de la Casa de la Cultura.
“Es una verdadera lástima, primero porque servía como una importante institución para las nuevas generaciones nacidas aquí de padres migrantes en Los Ángeles, de cómo conectarse con sus raíces de origen”, dijo Salvador Sanabria, director ejecutivo de El Rescate. “Y una lástima porque fue una decisión política equivocada de las autoridades del Ministerio de Relaciones Exteriores que por no compartir ciertas posturas políticas, deciden castigarlo al retirarle el apoyo a la Casa de la Cultura despidiéndolo a él”.
“Un proyecto de esos necesita el alma, corazón, compromiso de un verdadero artista y el señor Reyes reune esas caracteristicas”, agregó Sanabria.
Así también se expresó Francisco Rivera, director ejecutivo de Salvadoreños en el Mundo y colaborador de la Casa de la Cultura ya que habitualmente participaba de la Mesa de Diálogo como se llamaba el programa radial que dicha institución transmitía semanalmente a través de Radio Pipiles.
“Es una pena porque el vacío siempre esta ahí. Se necesita un espacio cultural”, dijo Rivera, indicando que pudiera haber otras instituciones similares, pero “no es lo mismo por la tradición y el reconocimiento que tenía, y el esfuerzo del señor Dagoberto Reyes”.
Concordó con Reyes que fue el cónsul Durán quien se convirtió en “enterrador de la casa de la cultura”.
“El señor cónsul no tuvo la amplitud de ver lo que era la Casa de la Cultura. El se empecinó en que no existiera y su misión fue quitar ese espacio y esa voz”, dijo.
FUTURO
Reyes dijo que aunque la Casa de la Cultura ha cerrado, él seguirá impulsando la cultura salvadoreña en Los Ángeles.
“Yo paso de estar en la Casa de la Cultura a estar en mi taller haciendo mi obra”, señló.
Así también, dijo que este no es el final de la institución.
“Nuestro espacio va ser un espacio virtualo. Vamos a rescatar la radio. Radio Pipiles va seguir”, dijo.
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