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"Cents and Sensibility", Gobierno de El Salvador

Abuela, No Te Llamaremos a El Salvador
Por Manuel García*

“El dinero no se puede cortar de los árboles y que hay que sacarlo de algún lugar para seguir financiando programas sociales que benefician a los más pobres”, dijo Rodrigo Ávila, candidato presidencial por ARENA, al justificar el impuesto de $0.04 por minuto a las llamadas telefónicas procedentes del extranjero. A la vez, con una gran ironía, el candidato oficialista agradeció a los salvadoreños en el exterior por su incansable solidaridad ya que ellos son los que pagaran el impuesto, el cual generará más de 80 millones de dólares al año.

En verdad, me satisface escuchar que el señor Rodrigo Ávila entienda que el dinero no cae de los árboles, o mejor dicho, del cielo. Sin embargo, debería entender también que los salvadoreños en el exterior estamos perdiendo la paciencia con la clase política salvadoreña.

El teléfono de mi abuela en San Miguel recibe llamadas desde Los Ángeles, Houston, y otras ciudades de Estados Unidos. Resulta ser que hoy ese mismo teléfono será un instrumento para recaudar fondos para ayudarles a los más pobres en El Salvador a salir de la pobreza. Prácticamente, cada minuto que mi abuela hable con sus hijos y nietos, $0.04 irán a parar a las arcas del gobierno, aparte de los demás impuestos que ya se pagan para tener acceso al servicio de teléfono. En pocas palabras, el Gobierno de El Salvador nos está asaltando como un ladrón que entra a un banco sin cubrirse la cara.

El cinismo es preocupante. Pretender que los salvadoreños en el exterior sigan financiando al Estado salvadoreño sin recibir ningún beneficio debería preocupar a todos. No voy a enumerar los elevados impuestos que los salvadoreños en el exterior pagan para seguir identificándose con El Salvador. Desde el pasaporte emitido en un consulado de El Salvador, hasta el boleto de avión, el salvadoreño paga un impuesto desproporcionado solamente por vivir fuera.

La economía salvadoreña depende fuertemente de los salvadoreños en el exterior. La banca salvadoreña, la industria hotelera, el sector vivienda, el sector agrícola, el sector transporte, en fin, toda la economía salvadoreña camina empujada por los dólares de los salvadoreños en el exterior. Si el salvadoreño que vive fuera deja de gastar sus dólares en El Salvador, el país entraría en una profunda crisis con consecuencias difíciles de controlar.

La clase política salvadoreña debería reflexionar sobre la importancia real de los salvadoreños en el exterior. No basta con ir a Los Ángeles a participar en un mitin político, recaudar algunos fondos, y decirles a los compatriotas en el exterior que pronto tendrán el derecho infalible de votar en El Salvador. Ha llegado la hora de ser coherente, y tener una visión clara para El Salvador.

Y ser coherente y tener una visión clara significa poder optimizar los limitados recursos del Estado para ayudar a los más pobres. Significa reducir el gasto público, exigirle a los funcionarios e instituciones ser más eficientes, eliminar la innecesaria publicidad gubernamental. Para tener un Estado capaz de resolverles los problemas a los ciudadanos, habrá que hacer una reforma tributaria. Esto significa combatir frontalmente la evasión fiscal, y equiparar la tasa tributara a unos niveles razonables que permitan el crecimiento económico. El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha venido exigiendo a El Salvador que aumente la tasa fiscal a un 15%.

Ciertamente, el dinero no cae del cielo. Pero, es hora que ARENA y los demás partidos políticos empiecen a mirar en El Salvador, en lugar de seguir exprimiendo a los salvadoreños en el exterior. Si los que tienen que pagar, pagasen el 15% de impuestos, y lo recaudado no se gaste como dejar caer dólares desde un helicóptero, El Salvador estaría en buen camino para resolver sus problemas por sí mismo.

Los salvadoreños en el exterior no tienen voz política que los puedan defender en El Salvador. Es por eso que resulta fácil imponerles los impuestos que se quieran, no existe ninguna consecuencia política. Hoy por hoy, las asociaciones salvadoreñas en el exterior están tan fraccionadas y politizadas que ni tienen tiempo para organizarse para defender eficazmente los intereses de la comunidad salvadoreña en el exterior. Además, no existe un liderazgo capaz de ser un contra peso al cinismo de la clase política salvadoreña.

Mientras tanto, el teléfono de mi abuela en San Miguel seguirá generando $0.04 por minuto cada vez que ella hable con sus hijos y nietos en Estados Unidos. ¿Quién hubiese pensando que el teléfono iba a generar tantos impuestos?

*Colaborador de Salvadoreños en el Mundo
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3 comments :

  1. Cents and Sensibility.

    Muy bien pensado, amigos estan en la jugada.

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  2. Derroche de creatividad en el lema. Me gusta. Adelante con el esfuerzo.

    Danuiel Fuentes
    Nueva York

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  3. Que es lo que hariamos con $ 0.04 de dolar?

    A mi me produce hasta lo mas repugnante al apreciar la indignacion de nuestra gente lo que cuesta hacer los dolares y que un grupusculo de partidos politicos niegan sistematicamente nuestro derecho al voto al exterior.

    Sus lamentos subiran al cielo "tumultuosos" diria Monseñor Oscar A. Romero y asi debe ser !

    Las opiniones aquie expresadas valen mucho!

    Atentamente,

    Jose Matatias Delgado Y Del Hambre.

    ReplyDelete

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